martes, 13 de noviembre de 2007

CÓMO DEBEMOS AMAR A DIOS, SEGÚN DEUTERONOMIO 6:5-9


El siguiente análisis de estos versículos de la palabra de Dios te ayudará a comprender mejor este concepto, de nuestro amor hacia Dios.

“Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y le hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.”
[1]

5 Amarás: la palabra hebrea traducida “amar” es un término general que también sugiere las ideas de “deseo”, “afecto”, “inclinación”, como también la más íntima unión de dos almas. La relación del creyente con Dios se basa en el amor (1 Juan 4:19. “Nosotros lo amamos a él porque él nos amó primero”). (Marcos 12:29, 30. “Jesús respondió: el primero de todos los mandamiento es: Oye, Israel: el señor nuestro Dios uno es. Y amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”).El amar perfectamente es obedecer de todo corazón (Juan 14:15; 15:10. “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”).

Tu Corazón: El cristiano exige todo lo que el hombre es y tiene: su mente, sus afectos y su capacidad de acción (1 Tesalonicenses 5:23. “Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo”). La palabra que aquí se traduce “corazón” se refiere en general a los motivos, los afectos, los sentimientos, los deseos y la voluntad. Es la fuente de acción y el centro del pensamiento y los sentimientos. (ver. Éxodo 31:6; 36:2; 2 Crónicas 9:23; Eclesiastés 2:23). La palabra traducida “alma” indica el principio animador del hombre o la vida, pero también incluye el apetito y los deseos del cuerpo (Números 21:5. “y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y estamos cansado de este pan tan liviano”).En Proverbios 23:2, se traduce “apetito” y en Eclesiastés 6:7 “deseo”.
La palabra traducida “fuerzas” proviene de un hebreo que significa “aumentar”. El sustantivo, aquí, significa “abundancia”, y puede referirse a lo que un hombre puede acumular durante esta vida.
7 Repartirás: La palabra así traducida significa: “afilar”, “aguzar” (ver. Deuteronomio 32:41; Salmo 64:3; 140:3; Isaías 5:28). Aquí se pide pues una repetición clara e incisiva. Los padres tienen la pesada responsabilidad de instruir día tras día a sus hijos, en asuntos del deber y del destino.
8 La Atarás: Más tarde los judíos tomaron estas palabras en un sentido literal, y usaban filacterias en la cabeza y debajo del brazo izquierdo (ver. Éxodo 13:9).
9 En tus puertas: En algunos países orientales se acostumbra hoy día inscribir palabras de bendición y promesas por encimas de las entradas de las casas.
Los musulmanes y los hindúes hacen esto, como también los chinos, sobre todo en ocasión de año nuevo.
[2]

Elena de White menciona: “Cuando sus hijos le pregunten en el futuro: ¿Qué significa los testimonios y el estatuto y derechos, que Jehová nuestro Dios mandó? Debían los padres repetirles las historias de cuán bondadosamente Dios los había tratado, de cómo el Señor había obrado para liberarlos a fin de que ellos pudieran obedecer su ley, y debían declararles: mandónos Jehová que ejecutásemos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, porque nos vaya bien todos los días, y para que nos dé vida como hoy”.
[3]

Amar a Dios es darlo todo, sin reservas volcar todos nuestros dones y talentos, que Él nos ha dado, al a voluntad de nuestro maravilloso Señor.
Permitirle que su Santo Espíritu transforme nuestras vidas. No pierdes nada con intentarlo, y ganas mucho al experimentarlo.
El amor lo es todo y siempre lo será. Gracias le damos a Dios por el amor.
[1] Deuteronomio , capítulo, 6:5-9, Santa Biblia, Reina Valera Revisión 1995.
[2] Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, Tomo I, (Publicaciones Interamericanas, California, EE.UU. 1978) p 988
[3] Elena de White, Patriarcas y Profetas, (Publicaciones Interamericanas, California, EE.UU. 1978) p
501.

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